
Es una película británica del año 2019, basada en hechos reales, escrita por James Graham y dirigida por Toby Haynes. La película reconstruye la campaña electoral del referéndum de 2016, mediante el cual el pueblo británico tomó la
decisión de abandonar la Unión Europea,
acontecimiento conocido como Brexit, en
particular las técnicas de utilización de datos masivos tomados de la redes sociales,
como Facebook y Twitter, para influenciar el voto de la población, aplicadas
bajo la dirección de Dominic Cummings, director de Campaña a favor del Brexit.
‘Brexit: The Uncivil War’ es
la crónica de un desastre anunciado y un retrato de cuan sucia se ha vuelto la
política moderna. También Cuenta la historia de
la campaña política que llevó a que más de la mitad de los británicos votaran a
favor de salir de Europa.
Dominic Cummings de 47 años y casado,
lleva tiempo metido en política, de aspecto desaliñado y lengua muy afilada,
quienes lo conocen lo describen como un tipo divertido, loco, excéntrico,
perseverante y con una mente absolutamente brillante.
Cummings, que antes había liderado la campaña anti euro, usará todas las
herramientas a su alcance, y en un mundo nuevo, por primera vez se da cuenta de
que el big data y las redes sociales pueden tener la solución.
Brexit: the uncivil war es la muestra de cómo la política tradicional ya no vale, y un
mensaje segmentado de Facebook puede tener mucho más valor que un discurso de
un político en un pueblo.
Fueron las redes sociales las que llevaron a 51,9% de
votantes a decidir que se quieren ir. O eso opina Brexit,
the uncivil war, que
explica cómo Cummings usó algo inédito hasta ahora Facebook, Twitter y los
dichosos algoritmos para encontrar a cuatro millones de votantes que pensaban
quedarse en su casa y convencerles de que tenían que votar por la salida de la
Unión Europea.
En la película se analizan los grupos de estudio de
votantes, la importancia del lenguaje, las maniobras o la importancia de elegir
un buen eslogan: el famoso “Take
back control” (recuperemos el control).
Eso y el autobús rojo que pasearon todo Londres, en el que iba impreso junto
con el populista mensaje: “Enviamos 350 millones de libras a la semana a la UE;
en vez de eso usémoslas para financiar nuestra sanidad”.
La película también nos muestra que ya no vivimos en la era de los carteles,
las chapas y los anuncios publicitarios: vivimos en la guerra de los datos personales.
El poder ya no reside en el dinero o el apoyo político sino en todo lo que
puedes saber de tus potenciales votantes para hacerles llegar el mensaje que
quieren oír de la forma más efectiva posible.



